En Colombia, la educación en Derecho Internacional Humanitario (DIH) no es solo un tema académico, sino un compromiso histórico y ético con la dignidad humana y con la paz que tanto anhelamos construir. Después de décadas de conflicto, enseñar y difundir el DIH significa abrir caminos hacia una sociedad más justa, donde la vida y la humanidad estén siempre por encima de la violencia y la indiferencia.
Convocamos a las instituciones más representativas del país —el Congreso de la República, la Corte Constitucional, la Fuerza Pública, las universidades, las comunidades religiosas y las organizaciones sociales— a sumarse a esta tarea colectiva de sembrar conciencia y responsabilidad. Cada aula, cada estrado judicial, cada espacio comunitario puede convertirse en un lugar donde el respeto por las normas internacionales de protección a las personas se transforme en una práctica viva y cotidiana.
Este llamado encuentra su inspiración en pensadores universales: Immanuel Kant, con su sueño de una paz perpetua basada en el respeto a la ley; Johan Galtung, quien nos enseñó que la paz verdadera no se limita a silenciar las armas, sino a superar las injusticias que las originan; y Martin Luther King Jr., quien nos recordó que “la paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia”.
Hoy, Colombia tiene la oportunidad de honrar a sus víctimas, fortalecer la reconciliación y proyectarse como una nación que educa en la paz para vivir en paz. El DIH no es un conjunto lejano de normas, sino una herramienta para la transformación social y un compromiso colectivo con el futuro.
Convocamos a las instituciones más representativas del país —el Congreso de la República, la Corte Constitucional, la Fuerza Pública, las universidades, las comunidades religiosas y las organizaciones sociales— a sumarse a esta tarea colectiva de sembrar conciencia y responsabilidad. Cada aula, cada estrado judicial, cada espacio comunitario puede convertirse en un lugar donde el respeto por las normas internacionales de protección a las personas se transforme en una práctica viva y cotidiana.
Este llamado encuentra su inspiración en pensadores universales: Immanuel Kant, con su sueño de una paz perpetua basada en el respeto a la ley; Johan Galtung, quien nos enseñó que la paz verdadera no se limita a silenciar las armas, sino a superar las injusticias que las originan; y Martin Luther King Jr., quien nos recordó que “la paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia”.
Hoy, Colombia tiene la oportunidad de honrar a sus víctimas, fortalecer la reconciliación y proyectarse como una nación que educa en la paz para vivir en paz. El DIH no es un conjunto lejano de normas, sino una herramienta para la transformación social y un compromiso colectivo con el futuro.

CIVILIDAD es la reafirmación de nuestra voluntad indeclinable en favor de la vida, de su
sacralidad, de la dignidad humana y de los derechos de la naturaleza, también, amparada al ser
considerada como sujeto de derecho frente al impacto del conflicto armado interno en
trascendentales manifestaciones jurisprudenciales. Es la reafirmación de que, incluso en medio del
conflicto, de las aberraciones de la violencia, la humanidad no puede perderse. Por tanto, hoy, es
tiempo de unirnos en torno a esta causa impostergable.
Desde Humanitas Think Tank, hacemos un llamado fraterno a la Defensoría del Pueblo, al Estado, a la sociedad civil y a la comunidad internacional: Colombia necesita una Acción Humanitaria Nacional por la Vida y la dignidad humana. No hay neutralidad moral posible frente a la barbarie. La protección de la vida y la dignidad humana es el límite infranqueable de la guerra.
Desde Humanitas Think Tank, hacemos un llamado fraterno a la Defensoría del Pueblo, al Estado, a la sociedad civil y a la comunidad internacional: Colombia necesita una Acción Humanitaria Nacional por la Vida y la dignidad humana. No hay neutralidad moral posible frente a la barbarie. La protección de la vida y la dignidad humana es el límite infranqueable de la guerra.
CIVILIDAD tiene como propósito esencial:
🌟Garantizar la protección efectiva de la población civil frente a las consecuencias del conflicto armado interno.
🌟Definir mecanismos de respeto y aplicación del DIH, de conformidad con los compromisos internacionales del Estado colombiano.
🌟Movilizar voluntades sociales, institucionales e internacionales en torno a una acción común y neutral, orientada a la dignidad humana
🌟Garantizar la protección efectiva de la población civil frente a las consecuencias del conflicto armado interno.
🌟Definir mecanismos de respeto y aplicación del DIH, de conformidad con los compromisos internacionales del Estado colombiano.
🌟Movilizar voluntades sociales, institucionales e internacionales en torno a una acción común y neutral, orientada a la dignidad humana




